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Dedicado a quienes tuvieron en su vida a García Márquez

Published On 20 abril, 2014 | By Renderer | Blogs, El Blog de Lili Berrinches

Murió Gabriel García Márquez, me enteré cuando regresaba de comer por un mensaje en mi celular que me daba esa noticia que no pude creer en el momento. Sentí como un balde de agua fría a la vez que se me subía la sangre a la cabeza, un sudor frío y un nudo en la garganta.

De inmediato pensé en él (si han seguido mis berrinches, sabrán a quién me refiero), probablemente con el rostro desencajado, las manos entrecruzadas y sobre su boca, sosteniéndose el mentón, con los ojos llorosos, nunca una lágrima derramada a menos de que estuviera solo y el silencio, tal vez con alguna canción de Los Beatles.

La lectura y la escritura son algunos de sus mayores pasiones, lo recuerdo muy bien. Me sentí muy triste por la muerte de El Gabo y por la tristeza que le invadía a él. Y no me equivoqué, le mandé un mensaje preguntándole si ya se había enterado de la lamentable noticia, me dijo que sí y que estaba muy triste.

Lo pensé cabizbajo, quitándose las gafas y sosteniendo su frente con las manos. Recordé los libros de su librero y vi entre ellos “Cien años de soledad”, como uno de sus preferidos. Cuando llovía decíamos que parecía Macondo y reíamos.

Me dieron gas de abrazarlo sin decir una sola palabra, de tomar sus manos para hacerle saber que compartía su dolor. Sin embargo, una gran distancia nos separa y ahora sólo puedo sentirlo a través de un móvil y de mensajes impersonales, pero lo conozco tan bien que en estos momentos es mejor mantenerse alejados y en silencio.

Amor, escritura, poesía y recuerdos, cómo no sentir una infinita tristeza, cuando el colombiano estuvo presente en alguna parte de mi vida, y seguro en la de muchos mexicanos. Desde sus letras hasta su jocosidad de ver la vida, es un privilegio ser parte de esa población que lo tuvo y tendrá por siempre a uno de los escritores más importantes de Latinoamérica y del mundo.

Así suena el iPod Berrinche

Quién no ha escuchado esta canción, alegre y jacarandosa como el mismísimo Gabo, siempre sonriente, pleno y lleno de vida, como lo vamos a recordar siempre.

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