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Es Políticamente Correcto: Educación sentimental

Published On 10 junio, 2013 | By Renderer | Es políticamente correcto

Todos vemos telenovelas. Es políticamente correcto desde mediados de los años 80. Hoy no pretendo escribir de alguna en particular. Ni hacer una apología de ellas. Y mucho menos hacer una crítica como cualquier teórico de la comunicación.

Quiero escribir sobre los sentimientos a flor de piel que permean a nuestra cultura. El famoso código cultura de nuestra sociedad. El melodrama como estilo de vida más allá de las pantallas de cristal 2.0. Donde confluyen sentimientos de indefensión, honor y revanchismo social.

Viene a la memoria, una escena de una película de Cornelio Reyna, que cantaba desde un camión de la ADO en marcha, su despedida del barrio y por supuesto de un amor no correspondido: lágrimas, lágrimas de mi barrio o algo así. Y me remite a esos llantos en vivo a todo color de alguna amiga o algún amigo herido de amor. La indefensión total. La ausencia de uno. El apego en toda su expresión. Y de ahí nos vamos con José José: “Almohada”, “El triste”, “La nave del olvido”, “Gavilán o paloma” y así. ¡Ay dolor! ¡Que arda para que duela!

Nos gusta sufrir. Y creo tiene su origen en la conquista, hablo de la Conquista, en la cual los españoles, literalmente, nos robaron a nuestras mujeres, y nacimos nosotros. Un parto sin anestesia. Quizá, especulo, pero el dolor se inserto en nuestro mestizaje. Y de ahí la revancha con el hombre blanco y la lucha por nuestro honor mancillado. Y recuerdo una película de Tin Tan, ¡Ay amor, cómo me has puesto! Donde nuestro Pachuco cree ser correspondido por Rebeca Iturbide, una niña bien, y echa a volar todos sus recursos amorosos, y ella, ella solo ríe. He aquí una de las premisas básicas de toda telenovela y sobre todo del discurso amoroso del mexicano. Mejorar la raza, tal vez, ganar la lucha de clases, puede ser.

Pero que me dicen del estilos, interpretado por Óscar Chávez en el filme Los Caifanes, ahí se liga a una Barbie, una chica fresa de la alta sociedad, actuada por Julissa, y su novio ( Enrique Álvarez Félix) le sale lo gallardo, insulta (le dice grasiento al estilos) y descuenta a nuestro poeta mexica. E interviene El Gato (Sergio Jiménez) y da un discurso, seguramente fusilado por Marcos (no yo, aclaro, sino el sub) 30 años después, en el cual le increpa que su miedo a perder a su novia es simplemente el coraje de descubrir que un pobre puede enamorar a una dama de alta sociedad sin tanto artilugio. ¡Adentro! Honor y revancha son nuestros genes culturales, en fin cada uno lleva su propio melodrama personal. Por eso es mejor ver la telenovela de la noche y cantar la entrada… Quiero apagar en tus labios la sed de mi alma…Jajaja!

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