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Espectro de Letras presenta: ¿Recuerda?

Published On 13 julio, 2013 | By Nais MH | Blogs, Espectro de Letras

Cuando desperté estaba en una cama individual con un barrote de acero de lado derecho, un colchón duro (para mi gusto nada cómodo), las sabanas blancas y con un aroma extraño y  mi brazo derecho conectado a un tubo plástico delgado que alimentaba mi cuerpo con una solución líquida amarilla.

La pregunta que tenía que hacerme era: ¿cómo llegué aquí?

Lo último que recuerdo es que ya llevaba varios días sintiéndome mal, pero siempre me decía que con unos chochos placebo de azúcar todo iba a mejorar. Nada de gravedad según yo.

Mientras me revolvía entre mis recuerdos, escuché a los médicos decir que me llevarían a la sala para hacerme otra tomografía.

Deje que sus manos frías del doctor en turno me tocarán la cabeza, su estetoscopio el pecho e hiciera su revisión de rutina. Yo, seguía sin comprender por qué estaba ahí.

Me pasaron a una camilla más fría e incómoda que la cama de la que me despegaron. El paseo por los pasillos con su silencio largo y quejidos lejanos de otros enfermos como yo me acompañó hasta la tal sala.

Descubrieron mi nalga sin pedirme permiso o invitarme un café y me dieron tremendo piquete que me saco las pocas lágrimas de cocodrilo que me quedan.

Ahí sentí que mis ojos se dilataron y vi TODA MI VIDA correr en menos de un minuto. Así como en la parte final del el video de Try, try, try de los Smashing Pumpkins, solo que aquí las “drogas” tenían autorización médica. ¡Que mala suerte!

Ya es otro día y lo sé por la gelatina aguada sin sabor que alcanzo a ver en la charola que está a mis pies. Entra el médico para darme el diagnóstico, aunque yo solo quería que alguien me dijera, ¡cómo diablos llegue a esta horrible cama de hospital! ¡Cómo!

Entonces inició el diálogo:

–  Como usted sabrá, llegó aquí el viernes por la tarde, ¿recuerda?

(¡Cómo maldita sea me iba a acordar! Si no sabía ni mi nombre)

-No, no recuerdo.

–  No se preocupe, es normal. Debe de ser por los medicamentos que le hemos suministrado y el golpe que se dio al caer.

–  Al caer… ¿al caer de dónde?

–  Según nos dicen, usted estaba comiendo con su familia y amigos, y de la nada cayó de la silla, perdió el conocimiento y una ambulancia la trajo al hospital.

–  ¿Pero entonces ya sabe qué tengo?

–  Sí. Usted padece migraña vestibular, hemos descartado tumores y males de otro tipo, pues los resultados que han arrojado las tomografías desde hace una semana nos llevan a eso.

Cuando el médico me decía tal cosa, yo me sentía como un inocente en alguna delegación de la ciudad al que le pedían disculpas por qué se habían equivocado. Ojalá conmigo hubiera sido igual; pero no, mi cuerpo sí tenía un delito y la condena la pagará mi cabeza por siempre. Pero al menos el misterio estaba resuelto.

Lo que él no sabe es que no creo en la medicina alópata y los chocos de azúcar me hacen mejor.

Esa misma tarde me dieron de alta y decidí que solo había ido a la farmacia homeópata por algo que evitará la hemorragia que ya me tiene harta junto con el dolor de cabeza. Todo continua.

TEXTO: NAIS MH 

                     

 

 

 

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About The Author

Soy comunicóloga y escribo historias. Siempre he creído que mi vida comenzó con una bola de humo igual que en Taxi Driver.